HOMILÍAS
Los invitados de la parábola no rechazan el banquete; se excusan, y sus excusas son perfectamente razonables. Comprar un terreno, probar unos bueyes, casarse: son cosas buenas y legítimas de la vida. El drama no está en hacer cosas malas, sino en andar tan metidos en tantas cosas que no nos queda tiempo para lo más importante.



