HOMILÍAS
Uno de los grandes peligros de la religión es olvidar el corazón y creer que el mundo de Dios coincide con el aparato religioso. Podemos usar las cosas de Dios para construir una imagen de nosotros mismos. Podemos parecer devotos y seguir siendo duros con los demás. Podemos orar mucho y perdonar poco. Podemos conocer perfectamente lo que es...




